La otoplastia es la cirugía que corrige la posición y forma del pabellón auricular cuando las orejas sobresalen más de lo que la anatomía del rostro admite como proporcionado. No se trata de un defecto menor: las orejas prominentes son una de las características físicas que más afectan la autopercepción, tanto en niños que enfrentan burlas en el colegio como en adultos que llevan décadas eligiendo peinados para disimularlas.
A diferencia de lo que muchos creen, la prominencia auricular no es solo una cuestión estética subjetiva. Tiene causas anatómicas precisas —ausencia o insuficiente desarrollo del antehélix, concha auricular demasiado profunda, o una combinación de ambas— y la otoplastia en Bogotá las resuelve con técnicas quirúrgicas específicas para cada caso.
En esta guía explicamos qué condiciones puede corregir la cirugía de orejas, cómo es el procedimiento paso a paso, en qué se diferencia realizarla en niños o en adultos, y cuándo otras correcciones como la lobuloplastia se suman al plan quirúrgico.

Qué condiciones corrige la otoplastia: soplillo, asimetría y mucho más
La otoplastia no es un procedimiento único y estandarizado. Es un conjunto de técnicas que el cirujano adapta según la anatomía del paciente y el tipo de alteración que presenta el pabellón auricular. Entender qué condiciones puede corregir ayuda a saber si la cirugía de orejas es la solución adecuada para cada caso.
Orejas de soplillo: la indicación más habitual
Las orejas de soplillo —también llamadas orejas prominentes o en abanico— son la indicación más frecuente para la otoplastia. Se producen cuando el ángulo entre el pabellón auricular y el cráneo supera los 25-30 grados, lo que hace que las orejas “vuelen” visiblemente hacia los lados.
La causa principal es la ausencia o el escaso desarrollo del pliegue del antehélix, que es el repliegue de cartílago que normalmente actúa como freno natural y mantiene la oreja pegada a la cabeza. Cuando ese pliegue no se forma correctamente durante el desarrollo, el pabellón sobresale.
En la corrección quirúrgica, el cirujano recrea ese pliegue modelando el cartílago para que adopte la posición y el ángulo correctos.
Oreja en copa, criptotia y asimetría auricular
La cirugía de orejas también trata otras condiciones anatómicas menos conocidas pero igualmente relevantes:
Oreja en copa o constricta: el hélix (borde externo de la oreja) aparece enrollado hacia adentro, lo que le da a la oreja una forma reducida y cóncava. La corrección requiere técnicas de expansión cartilaginosa que devuelven el contorno natural al pabellón.
Criptotia: parte del cartílago de la oreja queda “enterrado” bajo la piel de la zona temporal. Es una condición relativamente rara pero que la otoplastia puede corregir mediante la liberación y reposición del cartílago.
Asimetría auricular: cuando una oreja difiere significativamente de la otra en posición, tamaño o forma. La cirugía puede ser unilateral —solo en la oreja afectada— para lograr la simetría con la oreja sana, o bilateral si ambas presentan alteraciones.
En todos estos casos, la corrección auricular persigue el mismo objetivo: que las orejas se integren de forma natural en el conjunto del rostro, sin que la mirada del interlocutor se dirija a ellas antes que a los ojos.
Otoplastia en niños: la edad correcta y por qué importa el cartílago
La otoplastia es uno de los pocos procedimientos de cirugía plástica que se recomienda realizar durante la infancia, y hay razones médicas sólidas detrás de esa recomendación.
El cartílago auricular alcanza aproximadamente el 85% de su tamaño adulto hacia los 5-6 años.
Entre los 6 y 7 años su estructura ya es lo suficientemente estable como para retener la corrección quirúrgica de forma duradera.
Operar antes de esa edad no se recomienda porque el cartílago es todavía muy blando y moldeable: la corrección no se mantiene igual de bien a largo plazo.
Tampoco tiene sentido esperar mucho más allá de los 7-8 años si el niño ya está en edad escolar y su apariencia le genera conflictos emocionales. El impacto del bullying por orejas prominentes está documentado: afecta la autoestima, el rendimiento académico y la disposición a participar en actividades sociales.
Realizar la corrección auricular antes de que el niño entre al colegio —o al inicio de la primaria— permite que crezca sin cargar con una característica que sabe que lo distingue de sus compañeros de forma negativa. Eso, desde el punto de vista del bienestar infantil, tiene un valor que va mucho más allá de lo estético.
Nota clínica: El impacto del bullying por orejas prominentes está documentado — afecta la autoestima, el rendimiento académico y la participación social. Operar entre los 6 y 7 años, antes del inicio de la primaria, es la estrategia que más años de malestar evita al paciente.
Desde el punto de vista técnico, la cirugía de orejas en niños se realiza bajo anestesia general porque requiere la inmovilidad completa del paciente durante el procedimiento.
La duración es similar a la del adulto —entre 60 y 90 minutos para ambas orejas— y la recuperación es igualmente rápida. En la mayoría de los casos, el niño puede volver a la escuela en una o dos semanas, protegiendo las orejas con una banda elástica.
Cómo es la cirugía de orejas paso a paso
La otoplastia es un procedimiento ambulatorio. Eso significa que el paciente llega a la clínica el día de la cirugía, se opera y regresa a su casa el mismo día, sin necesidad de hospitalización. El procedimiento completo —para ambas orejas— tarda entre 60 y 90 minutos.
El procedimiento se desarrolla en cuatro etapas:
- Marcación preoperatoria con el paciente sentado — define la simetría y la corrección necesaria para cada oreja
- Anestesia — local con sedación consciente en adultos; general en niños menores de 12 años
- Modelado del cartílago — técnica Mustardé (suturas permanentes), Stenström (debilitamiento anterior) o combinada según la anatomía del caso
- Cierre y vendaje compresivo — incisión retroauricular que oculta la cicatriz; vendaje que mantiene la nueva posición durante las horas críticas iniciales
Marcación y anestesia: el primer paso
Antes de iniciar, el cirujano realiza la marcación en la oreja con el paciente sentado. Esto es importante porque la posición sentada es la que corresponde a la apariencia final que verá el paciente frente al espejo: permite evaluar la simetría y planificar con exactitud la cantidad de corrección necesaria.
En adultos y adolescentes cooperadores, la cirugía de orejas se realiza habitualmente con anestesia local más sedación, lo que hace que el procedimiento sea prácticamente indoloro y permite una recuperación más rápida. En niños se utiliza anestesia general, como se explicó en el apartado anterior.
Recreación del antehélix y cierre de la incisión
La incisión principal se realiza en la parte posterior de la oreja —en el pliegue que queda justo detrás del pabellón— de modo que la cicatriz queda completamente oculta y no es visible desde ningún ángulo de frente.
A través de esa incisión, el cirujano accede al cartílago auricular. La técnica más utilizada para corregir las orejas de soplillo es la técnica de Mustardé, que consiste en colocar suturas permanentes en el cartílago para plegar el antehélix y crear el pliegue que faltaba. Cuando la concha auricular es demasiado profunda, se combina con la reducción de la concha mediante la técnica de Furnas.
Una vez que el cartílago adopta la posición correcta, la incisión se cierra con puntos que se retiran entre el día 7 y el día 10. El resultado es inmediato en cuanto a posición —aunque la inflamación inicial tarda unas semanas en resolverse por completo.

Cuándo la otoplastia no es suficiente: lobuloplastia y casos especiales
La otoplastia corrige la posición y forma del pabellón auricular, pero no abarca todas las alteraciones posibles de la oreja. Hay situaciones en las que la corrección auricular se complementa o se sustituye por otros procedimientos.
Lobuloplastia: es la cirugía específica del lóbulo de la oreja. Se indica cuando el lóbulo está rasgado o agrandado por el uso de pendientes pesados, cuando ha sido perforado quirúrgicamente para uso de expansores, o cuando presenta una deformación congénita.
La lobuloplastia es un procedimiento menor que se realiza bajo anestesia local en consulta, con recuperación en pocos días. No forma parte de la otoplastia estándar, pero con frecuencia se planifica en la misma sesión cuando el paciente presenta ambas condiciones.
Correcciones secundarias: en casos donde una otoplastia previa —realizada en otro centro o hace muchos años— no dio el resultado esperado, puede planificarse una cirugía de revisión. Estas correcciones secundarias son técnicamente más exigentes porque implican trabajar sobre cartílago ya intervenido y, en algunos casos, sobre tejido cicatricial.
Traumatismos auriculares: lesiones por accidente, mordeduras o quemaduras pueden deformar parcial o totalmente el pabellón auricular. Dependiendo de la extensión del daño, la reconstrucción puede requerir injertos de cartílago de otras zonas del cuerpo. Estos casos se consideran cirugía reconstructiva, no estética, y escapan al alcance de la otoplastia convencional.
La evaluación preoperatoria con el cirujano es el momento en que se define exactamente qué procedimiento o combinación de procedimientos corresponde a cada caso.
No todos los pacientes con orejas prominentes necesitan exactamente la misma intervención, y el plan quirúrgico debe ser tan individual como la anatomía de cada paciente.
Si quieres saber si eres candidato, el primer paso es una valoración de otoplastia en Bogotá con un cirujano plástico certificado.







