En resumen: El melasma es una hiperpigmentación crónica de la piel causada por la sobreproducción de melanina en los melanocitos, desencadenada principalmente por la radiación ultravioleta y las hormonas (estrógenos, progesterona). Se clasifica según la profundidad de la pigmentación en epidérmico (más superficial, responde bien al tratamiento), dérmico (más profundo, más resistente) y mixto (el más frecuente). Afecta principalmente a mujeres entre 20 y 50 años con fototipos III a VI —pieles morenas o mestizas— aunque también puede aparecer en hombres. No es una mancha benigna más: sin manejo médico activo, el melasma empeora progresivamente con la exposición solar acumulada.
Las manchas aparecieron hace un tiempo. Primero eran sutiles —una ligera oscuridad en las mejillas, algo en el labio superior. Probaste cremas aclaradoras de farmacia. Usaste protector solar. Y siguen ahí, quizás incluso más marcadas que antes.
Si reconoces este patrón, probablemente estás frente a melasma.
Y la buena noticia es que tiene solución. La mala: que “usar protector solar” es necesario pero no suficiente.
Qué es el melasma y por qué no es una mancha cualquiera
El melasma es una hiperpigmentación cutánea crónica que resulta de la sobreproducción de melanina por los melanocitos —las células responsables del color de la piel.
El problema no está en que haya más melanocitos de lo normal. Está en que los existentes se vuelven hiperreactivos: producen melanina de forma desproporcionada ante ciertos estímulos, especialmente la radiación ultravioleta y las fluctuaciones hormonales.
El resultado son manchas simétricas —generalmente en ambas mejillas, frente, labio superior y mentón— de color marrón o gris-marrón, con bordes irregulares pero bien definidos.
A diferencia de las pecas o las manchas solares comunes, el melasma tiene raíces hormonales y vasculares además del componente solar. Por eso no desaparece simplemente evitando el sol, y por eso los despigmentantes de uso libre rara vez lo resuelven.
Las 3 clasificaciones del melasma que el dermatólogo evalúa
El tipo de melasma que tienes determina directamente qué tratamientos funcionarán y con qué velocidad.
Melasma epidérmico
La pigmentación está en las capas superficiales de la piel —la epidermis. Bajo luz de Wood (una luz ultravioleta de diagnóstico), las manchas se destacan claramente porque el contraste es mayor.
Es el subtipo que mejor responde a los tratamientos: peelings químicos, despigmentantes tópicos de alta concentración y tratamientos con láser actúan directamente en la capa afectada.
Melasma dérmico
La melanina se deposita en la dermis, en capas más profundas. Bajo luz de Wood, el contraste disminuye porque la luz no penetra tan profundo.
Es más resistente al tratamiento. Los peelings superficiales no llegan hasta aquí; se requieren protocolos más prolongados y herramientas que actúen en profundidad.
Melasma mixto
Es el más frecuente en la práctica clínica. Hay componente epidérmico y dérmico a la vez. El tratamiento debe abordar ambas capas.
Identificar el tipo requiere una evaluación con dermatoscopio y/o luz de Wood. No es algo que puedas determinar mirándote al espejo.

Por qué aparece el melasma: los factores desencadenantes
No hay una causa única. El melasma es el resultado de la interacción de varios factores, y entenderlos es fundamental para evitar los rebrotes.
Radiación ultravioleta
Es el desencadenante principal. La radiación UVA y UVB estimulan directamente los melanocitos, que producen melanina como mecanismo de defensa. En pieles con predisposición al melasma, esta respuesta es exagerada.
Lo importante: la radiación visible (luz azul de pantallas y luz solar directa) también puede activar el melasma, incluso en ausencia de UVA/UVB. Por eso el fotoprotector estándar —que bloquea UV pero no visible— no es siempre suficiente.
Factores hormonales
Los estrógenos y la progesterona estimulan los melanocitos. Por eso el melasma tiene una prevalencia tan alta en:
- Embarazo (se llama cloasma o “máscara del embarazo”)
- Mujeres que toman anticonceptivos orales o parches hormonales
- Terapia hormonal sustitutiva en la menopausia
En estas situaciones, la combinación de carga hormonal + exposición solar es especialmente potente para activar el melasma.
Predisposición genética
El melasma tiende a ser hereditario. Si tu madre o tus hermanas lo tienen, tu riesgo es significativamente mayor.
Fototipo de piel
Afecta con mayor frecuencia a personas con fototipos III a VI —pieles medias, morenas u oscuras. Esto incluye a una gran parte de la población latinoamericana.
Paradójicamente, estas pieles también tienen más melanocitos activos por naturaleza, lo que las hace más reactivas ante los estímulos que desencadenan el melasma.
Calor
El calor —incluso sin radiación solar— puede estimular los melanocitos. Por eso algunos pacientes notan empeoramientos tras cocinar, frecuentar saunas o en épocas de calor intenso.
Quiénes tienen más riesgo
El perfil más frecuente en consulta es una mujer entre 25 y 50 años, con piel morena o mestiza, con antecedentes familiares de manchas y un historial de embarazos o uso de anticonceptivos hormonales.
Pero el melasma también aparece en hombres —representa entre el 10 y el 20% de los casos— y puede desarrollarse en personas sin ningún factor hormonal de por medio, simplemente por acumulación de exposición solar.
Lo que todos estos casos tienen en común: la piel tiene melanocitos que producen melanina de forma desproporcionada ante ciertos estímulos. El tratamiento busca reducir esa reactividad y eliminar la pigmentación acumulada.
En ALMO lo vemos así
El error más común que vemos en pacientes que llegan a consulta es haber invertido meses en productos cosméticos aclarantes de libre venta —ácido kójico, niacinamida, extracto de regaliz— sin haber identificado primero el tipo de melasma que tienen.
No es que esos ingredientes sean inútiles. Es que sin saber si el melasma es epidérmico, dérmico o mixto, estás aplicando una solución a ciegas.
El diagnóstico correcto —con luz de Wood, historia clínica completa y evaluación del fototipo— es el punto de partida que define todo el protocolo posterior.
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Preguntas frecuentes
¿El melasma es lo mismo que el cloasma?
El cloasma es el nombre que se le da al melasma cuando aparece durante el embarazo. Técnicamente es la misma condición; la diferencia es el contexto en que se desarrolla.
¿El melasma es peligroso para la salud?
No. El melasma es una condición benigna que no representa riesgo de malignización. Sin embargo, puede tener un impacto importante en la autoestima y la calidad de vida, y sin tratamiento tiende a progresar.
¿Pueden los hombres tener melasma?
Sí. Aunque es mucho menos frecuente que en mujeres, los hombres también pueden desarrollar melasma —generalmente asociado a exposición solar acumulada más que a factores hormonales.
¿Con qué se diferencia el melasma de otras manchas?
El melasma se distingue por su distribución simétrica, su relación con factores hormonales y solares, y su localización preferente en la zona centrofacial. Las manchas solares (lentigos) son más pequeñas, puntuales y sin distribución simétrica. El diagnóstico definitivo lo hace el dermatólogo.
¿El melasma empeora en verano?
Sí. La mayor exposición solar en verano es el desencadenante más potente. Por eso los pacientes con melasma deben extremar la fotoprotección todo el año, pero especialmente en los meses de mayor radiación.
¿Puede el melasma desaparecer solo?
En algunos casos postparto o al retirar los anticonceptivos orales, el melasma puede mejorar espontáneamente. Sin embargo, raramente desaparece por completo sin tratamiento médico. Y sin fotoprotección estricta, tiende a reaparecer.







